El telegrafo-Transmision de la informacion
Etimológicamente, telégrafo es un aparato para escribir a grandes distancias (en ocasiones, este artefacto es denominado también semáforo, del griego sema, signo o señal, y foro, llevar).
En esencia, un telégrafo óptico es un utensilio diseñado para ser visto a gran distancia configurando diversas señales por medio de un mecanismo operado por una o varias personas. Colocando varias torres en cadena podÃa hacerse que cada torre repitiese el mensaje de la anterior, propagándose asà y recorriendo grandes distancias en un tiempo muy inferior al que requerÃa un mensajero a caballo.
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El sistema
Aunque han existido diferentes modelos de telégrafo a lo largo de la historia y en los diferentes paÃses, el principio de funcionamiento básico de todos ellos es prácticamente idéntico.
Descripción básica
El telégrafo consiste en un aparato situado a distancia visual de otro aparato similar. El operador maneja unos controles que sitúan los elementos del telégrafo en una posición reconocible por la torre siguiente. Esta repite el mensaje, que es leÃdo y reproducido por una tercera, y asà sucesivamente.
Funcionamiento
El funcionamiento de la red comenzaba en la estación desde la que se emitÃa el mensaje. Se colocaba el telégrafo en una posición prefijada de alerta o de atención. Cuando la estación siguiente avistaba esta señal, colocaba su telégrafo en posición listo o preparado y el primer telégrafo sabÃa que podÃa comenzar a transmitir. Una vez que se comenzaba a transmitir, cada sÃmbolo debÃa estar unos 20 segundos como mÃnimo en la posición para que la siguiente estación lo leyese correctamente y colocase su telégrafo en la misma posición, lo cual indicaba a la estación precedente que podÃa transmitir el siguiente sÃmbolo del mensaje.
Hasta la creación del telégrafo, la velocidad de transmisión de la información habÃa permanecido invariable durante decenas de siglos. En España, un jinete a caballo podÃa tardar dos o tres dÃas, con buen tiempo y sin contratiempos en el camino o con su montura, en llegar a la frontera francesa en Irún. Con el telégrafo óptico, ese mismo mensaje tardaba seis horas en hacer la misma distancia. De Madrid a Cádiz a veces tardaba tan solo dos horas. El telégrafo acortó distancias de forma radical como no se habÃa hecho desde que el hombre se subió a lomos de un caballo para viajar más rápido, varios miles de años antes. Este avance en las comunicaciones sentó las bases para el desarrollo del Estado moderno en el siglo XIX, que se articuló impulsado por la burguesÃa, los periódicos y la bolsa, elementos todos ellos que se beneficiaron enormemente de la mayor velocidad en la transmisión de las noticias.
